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Construcción física y social del territorio

Negociaciones Urbanas – Toque madera (Bosa, Bogotá)

El proyecto ‘Negociaciones Urbanas’ se plantea bajo la hipótesis de la ruptura de las relaciones sociales comunitarias en los nuevos barrios de conjuntos de vivienda. Como explica Wacquart (2007) pasan del “gueto comunitario” (cuyo punto de partida en Bogotá sería el barrio popular construido a partir de la urbanización pirata) basado en la colaboración y autogestión espacial, social y política del territorio; al “hipergueto” (reflejado en la vivienda social desconectada de los centros urbanos y reproducida en propiedad horizontal) en el que confluyen rápidamente familias y personas con costumbres muy diversas que deben compartir un espacio vecinal bajo unas reglas de administración muy estrictas que niegan muchas iniciativas de gobernanza.

En nuestra experiencia en diversos países, el gran potencial de los barrios y comunidades latinoamericanas, y particularmente bogotanas, tiene que ver con esa capacidad de colaboración y participación que desde iniciativas institucionales se busca, no sin dificultades. Bajo nuestro punto de vista, la construcción de vivienda social en propiedad horizontal no debe limitarse a replicar mecanismos políticos, económicos, arquitectónicos, urbanísticos y sociales que ya han demostrado ser un fracaso en otros contextos. Es por ello que consideramos esencial recuperar los mecanismos de autogestión propios de la construcción de los barrios populares, resignificándolos y actualizándolos a los nuevos deseos y potencialidades ciudadanas.

“Nuestros fracasos en los barrios urbanos son fracasos en la creación de autogobiernos locales. Y nuestros éxitos son éxitos de autogobiernos locales. Empleo la palabra autogobierno en su sentido más amplio,
significando tanto la autogestión formal de la sociedad como la informal” (Jacobs, 1971)

No solo se evidencian problemas de convivencia y gobernanza entre vecinos. La propia estructura espacial de los conjuntos parece óptima para el control y la vigilancia, especialmente por parte de las fuerzas del orden, y más particularmente por la policía. Los espacios públicos parecen ser solo el “desecho” de la urbanización. Espacios hostiles, sin un solo árbol (suponemos que ello restaría visibilidad para el control) a pesar de estar junto a estructuras ecológicas e hídricas de alto valor ambiental, como la del Río Bogotá.

Son áreas sin cualificar como espacio público, que no se prestan al ocio o al encuentro sino, en el mejor de los casos, a ser un lugar de paso, y en el peor, a ser un lugar de miedo en el que solo jóvenes desempleados ven pasar el tiempo y la vida, mientras son señalados por parte de la comunidad, y son continuamente vigilados y requisados por la policía.

Grandes conjuntos y vivienda social: reseña histórica

La ciudad radiante de Le Corbusier (“la ville radieuse”) fue un éxito en los años 50 y 70 en Europa y Estados Unidos posiblemente porque presentaba un fuerte potencial para resolver un problema cuantitativo de déficit de vivienda. Teniendo en cuenta que esta era la época de posguerra y de pleno empleo (“los gloriosos 30 años”) hacer ciudades dormitorios sin vida de barrio en periferia  no parecía un gran problema. Pero la ciudad radiante planteaba el mito de vida en la naturaleza a través de la densificción de la vivienda dejando así grandes áreas verdes y unos sofisticados sistemas de movilidad que conectarían la ciudad dormitorio con las centralidades urbanas (en una época de fe absoluta en la máquina, en el progreso y por tanto en el carro), aspectos que raramente se materializaron en la práctica.

Demolición viviendas sociales «La Forestière» 1975-2016 Clichy Sous Bois, Francia

Con el paso del tiempo los grandes conjuntos desarrollados en los años 50 y 70 se volvieron guetos aislados, sin equipamientos, sin espacios verdes, con deficitarios sistemas constructivos y acústicos que generaban fuertes problemas de convivencia e incluso enfermedades mentales vinculadas a estos conjuntos. En Francia lo llamaron «el mal de los grandes conjuntos» o la “sarcellite”, haciendo referencia a unos complejos habitacionales de 10.000 viviendas aisladas en el norte de la aglomeración urbana de París llamada Sarcelle, con síntomas como la depresión y los altos índices de suicidio.

Muchos de estos conjuntos se volvieron guetos vinculados a la vulnerabilidad extrema, la inmigración y diversos tipos de mafias. En Estados Unidos es especialmente simbólico el caso de Pruitt-Igoe (ya demolido) y en Francia en Clichy-sous-Bois, periferia parisina en la que Arquitectura Expandida viene trabajando desde 2016. (Aquí se puede ver la primera versión del trabajo COMMUNauté en 2017, y las sucesivas en 2018 y 2019)

“Para sus apologistas los grandes conjuntos urbanos representan las ciudades “radiantes” (…) para nosotros, los nuevos conjuntos traducen el hecho de la sociedad tecnoburocrática comienza a modelar su decorado. Traducen en el espacio el principal fundamental de alienación y determinación (…) los nuevos barrios y conjuntos urbanos han destruido la calle” (Lefebvre, 1967)

Si bien en un origen los habitantes de estas copropiedades eran obreros, las condiciones expuestas han ido generando una sustitución poblacional por los más vulnerables, especialmente inmigrantes africanos o de medio oriente que vienen huyendo de situaciones socio económicas límites o de guerras. En Clichy-Sous-Bois a los problemas expuestos se les ha sumado la falta de capacidad de pago de los vecinos respecto a las cargas de administración que, unido la deficitaria calidad constructiva, han degenerado en una alta degradación física del contexto y una enorme deuda de la copropiedad que actualmente está
siendo gestionada por una administración judicial.

Le Chêne Pointu, Clichy-sous-Bois, Francia.

La controvertida relación con la policía es una de las situaciones claves de Clichy-sous-Bois, donde en 2005 surgieron las famosas revueltas urbanas que se extendieron a todas las periferias francesas, cuando dos adolescentes menores de edad fueron perseguidos por la policía para un requisa más y murieron al esconderse en un trasformador eléctrico. La violencia policial ha sido fuertemente documentada en la zona, entre otros por el cineasta Ladj Ly (natural de la zona y de origen senegalés), autor de la película “Los Miserables” (2019). Otra cinta básica para el entendimiento de los barrios de periferia en Francia y sus
dinámicas de exclusión es la célebre “El Odio” (La Haine) (1996).

Las constantes intervenciones de la policía sobre la población inmigrante, Clichy-sous-bois, Francia.
Negociaciones Urbanas en los conjuntos de Bosa, Bogotá

En la urbanización «Parques de Bogotá», como en muchas otras, existen la mayor parte de estos ingredientes, aunque por el momento todo se percibe de forma más suave, pues solo han pasado 4 años desde la instalación de los primeros vecinos. La situación de desconexión urbana es evidente para cualquiera que visite la zona, y así lo manifiesta constantemente la comunidad. Incluso un colectivo de rap ha decidido llamarse “Punto Muerto”.

Tampoco se han planificado ni construido la cantidad y calidad de equipamientos necesarios para las miles de familias que ahí viven y parece ser que el proyecto estrella que acontecerá en breve será el de una unidad judicial, lo cual nos parece una interesante y elocuente forma de plantear las prioridades políticas para esta zona: a través del control y la vigilancia, en lugar de plantear estrategias paliativas que potencien equipamientos culturales, deportivos o formativos que generen espacios de cualificación y empleo.

A lo largo del proyecto “Negociaciones Urbanas” (desarollado en los últimos meses de 2019 en Parques de Bogotá, Bosa, Bogotá) hemos pasado mucho tiempo en el parque lineal, compartiendo la vida cotidiana con los habitantes, mientras construíamos mobiliarios urbanos que tienen vocación de ser una excusa para dialogar las cuestiones de convivencia básica en el espacio público, y no en el interior de los conjuntos, donde los mecanismos de diálogo para la gobernanza barrial están prácticamente anulados por la hiperreglamentación.

El proyecto “Negociaciones Urbanas” no es la sucesión de una serie de talleres a cumplir, sino una estrategia de diálogo comunitario a través de la autoconstrucción de mobiliario de uso compartido.

Denominamos a las primeras negociaciones como “Provocaciones tácticas” ya que tienen como objetivo provocar la curiosidad y el debate en torno a los espacios en común y no requieren un alto grado de consenso.

Negociación #1: La toma del espacio público.

Desde la primera semana instalamos un domo autoconstruido con tubos de pvc, que pretendía habilitar, tanto práctica como simbólicamente el taller en el espacio público. Se volvió nuestra bandera. El domo nos acompañó siempre que estuvimos en el territorio. Aparecía, se movía, desaparecía,  y cada vez llamaba la atención de los transeúntes. Consideramos este uno de los éxitos del proyecto, pues nos permitió aproximarnos a diálogos y poblaciones que difícilmente están interesadas en reunirse en lugar formales como salones comunales, pero se sienten cómodos en la calle.

El domo se convirtió en un elemento plástico y simbólico de ampliación y apropiación de lo común. El interés a la estructura por parte de los jóvenes hizo que prototipamos otra versión, más grande, ambos provistos de sus lonas esféricas para cubrirlos.

A la fecha de cierre del proyecto, uno de los domos ha sido prestado para el conjunto Senderos de Campo Verde (donde la administración nos facilitó las cuestiones logísticas que viabilizó el proyecto) para habilitar el pesebre durante diciembre.

El otro domo ha sido donado a “The King of Freestyle”, un nuevo proyecto consolidado durante el desarrollo de Negociaciones Urbanas por tres colectivos de rap: Punto Muerto, Museo de la Calle y Golpe de Barrio. Esta decisión no solo tiene connotaciones logísticas, para que la lluvia no afecte sus actividades en el espacio público, también tiene connotaciones simbólicas, como derecho a visibilizar su arte y a dignificar su encuentro, especialmente de cara a la presión que ejerce  la policía. A esta agrupación de colectivos, que han participado trasversalmente en todo el proceso, se les ha apoyado adicionalmente con la adquisición de equipos de producción musical que les permita fortalecer la propuesta en el medio y largo plazo.

Negociación #2: El Fútbol de Barrio.

La primera intervención de construcción en madera fueron lo arcos de mini-fútbol, un clásico en nuestro repertorio. Un simple paseo por la urbanización nos permitió concluir algo: ¡No hay ni una sola cancha de fútbol!

Varias son las escuelas de fútbol que comparten el parque para sus entrenamientos y cualquier elemento (ropas, piedras…) se transforma en arcos el tiempo de un partido. El parque lineal es el único espacio que permite la práctica del deporte ya que a dentro de los conjuntos esta “Prohibido jugar a la pelota”.

La construcción de este mobilirio sirve de provocación táctica para tomar la temperatura del contexto desde la comunidad y desde las instituciones. Nunca faltan los vecinos que aseguran que todo lo que se haga «lo van a romper, quemar o robar» participando de la estigmatización del espacio público y sus actores (muy en la línea de las políticas de conjuntos de vivienda cerrados con rejas y guardia de seguridad). La provocación táctica también iba dirigida a las instituciones: ante la falta de claridad en las responsabilidades de los espacios públicos generados por cesiones obligatorias de las constructoras, esperábamos que alguna institución se pronunciaría dejándonos así información de a quién le corresponde la adecuación, mantenimiento y seguimiento de estos espcios públicos.

La respuesta nos las dio el proceso: nadie vino a reclamar ningún permiso y no conocimos ninguna articulación clara respecto a la gestión del parque. Por ejemplo la Alcaldía vino a pintar un columpio roto un día, la recolección de basura es aleatoria, las constructoras responden a sus obligaciones implementando de juegos de parques infantiles que se rompen a la semana y terminan conformando un paisaje de parque en ruina, los motorizados de la policía utilizan el parque a modo de autopista persiguiendo a delincuentes fantasmas, etc.

Los arcos de mini-fútbol demostraron la posibilidad de un respeto hacía los bienes comunes. Su fácil movilidad les permitió moverse en el parque y responder a un uso compartido, pero nunca desaparecieron ni fueron dañadas.

Negociación #3: La Lancha

Frente a una demanda explicita de bancas para sentarse y permitir el encuentro de vecinos en el parque, quisimos diseñar un asiento singular, que rompería con la monotonía de las rejas y la linealidad infinita del pedazo. Como crítica a la rígida y autista planificación urbana del lugar, decidimos señalar un elemento fuerte del contexto, el cual ha sido negado en los diseños urbanísticos y arquitectónicos de la urbanización, y  las políticas de vivienda: Lo ambiental.

¿Donde están los Ríos Bogotá y Tunjuelo, y los humedales? ¿Qué pasa con los canales?

Por esta razón, el banco para sentarse se ha convertido en una lancha. Es un barquito, que espera las próximas inundaciones y nos trae a la memoria los desastres de 2011 en las urbanizaciones vecinas (Ciudadela El Recreo, Alameda del Río…) y los polémicos cambios de afectación por riesgo que viabilizó la construcción de las urbanizaciones del sector. Es un barquito, que espera las promesas de políticos en campaña respecto a la decontaminación del río para ponerse a flote y disfrutar el agua.

Mientras tanto, el barquito sirve para sentarse, para treparse, para asolearse, para la siesta y como tarima. El calor del material (madera pino) y el respaldo contrasta con los pocos mobiliarios de concreto existentes.

Negociación #3: Golpe de Barrio

Golpe de Barrio es un colectivo artístico-activista que a través del  Hip Hop, el Break Dance, el Grafiti y la producción de audios y visuales reivindica el derecho al territorio y al barrio.

Después de que se construyó con ellos el proyecto en La Carbonera en 2014, Arquitectura Expandida mantuvo una conexión con Golpe de Barrio a través de uno de su líder social, el talentoso rapero CasiNadie.

Para nosotros era inconcebible desarrollar un proyecto en la localidad sin contar con la colaboración del Golpe de Barrio, y invitamos a CasiNadie a hacer parte del proyecto del cual se volvió un pilar fundamental.

Apoyar a Golpe de Barrio en la sexta versión de su Festival de Hip Hop fue todo un honor para nosotros. Trasladamos los domos hacía el evento, donde sirvieron de espacio VIP, camerinos, y espacio de cubierto.

Negociación #5: La Pelota Rebelde.

El mueble que sigue surgió como una negociación urbana basada en el uso compartido del parque y para fomentar la convivencia entre actores de interés o edades distintas.

El éxito de los arcos de minifútbol visibilizó la necesidad de tener más infraestructuras para el deporte. Pero el futbol no puede monopolizar el parque. El nuevo mobiliario permite por un lado el uso como arcos de futbol (de mayor tamaño que las banquitas) y por el otro lado como asientos protegidos de los balonazos. Su gran tamaño permite estructurar y organizar zonas específicas del parque.

Finalmente, el mobiliario sirve de gradería para tener un punto de vista mas alto sobre el desarrollo del partido.

Negociación #6: Alianzas y colectividades.

Tomarse el espacio publico para montar el taller nos dio la autonomía necesaria para el proyecto. Podíamos responder a un horario que podíamos establecer y modificar libremente directmente con la comunidad.

Nuestro taller estaba abierto a quien quiera participar in inscripciones previas ni requerimientos específicos, siendo lo suficientemente flexible para ajustarse a la espontaneidad que caracteriza la calle. Aún así teníamos que depender de un espacio cerrado donde guardar las herramientas y el carro y almacenar los materiales de construcción. Esto no es tarea fácil, ya que solo existen conjuntos de vivienda en el contexto y todo lo que allí pe debe estar sometido a los reglamentos internos de cada conjunto.

El proyecto «Negociaciones Urbanas» pretendía apoyar los procesos comunitarios existentes y en esta filosofía de trueque y ayuda mutua encontramos a las «Herederas y Herederos del Sber» colectivo vinculado a las actividades culturales y huerta comunitaria que nació del programa institucional “Barrios Creativos” y que logró lo que parecía imposible: Administrar y gestionar sus propios espacios dentro del conjunto privado.

Este colectivo gestiona y administra un salón que convirtieron en espacio cultural así como una huerta ubicada en los espacios comunes del conjunto.

Aplicamos una negociación básica de intercambio y decidimos hacer excepción interviniendo  dentro de un conjunto de vivienda: construir un cerramiento para la huerta fue una manera de apoyar una iniciativa comunitaria valiosa y celebrar los lazos colaborativos instaurados con Las herederas y herederos del saber.

Negociación #7: Noche de sustos // Noche de Freestyle

Aprovechamos la noche del 31 de octubre (Halloween) para realizar una toma nocturna del parque lineal convirtiéndose en una excusa para animar los niños y sus padres a salir de los «protegido» recintos de sus  conjuntos, y poner en evidencia la potencialidad de encuentro del parque.

Rematamos la noche con una sesión de rimas bajo las reglas de “The King of Freestyle”: una metodología callejera para el encuentro et la construcción social a través del hip hop. Un evento liderado por las agrupaciones locales Golpe de Barrio, Punto Muerto y el Museo de la Calle.

Negociación #8: El Parche.

Seguimos con la construcción de asientos para el espacio público, privilegiando una estructura mas liviana que la lancha. La movilidad  del mobiliario permitió generar tanto espacios para reuniones para varias personas, como apoyar pequeños focos de actividad informal: venta ambulante, puestos de comidas,  servicios de moto-taxis, o fútbol espontaneo; asi como la disposición como graderío en el caso de algún evento.


Negociación #9: Parasitos e interferencias.

La última construcción pretendía ser más simbólica. Se volvio una excusa para que, a punta de debate y discusión abierta a cualquier vecin, al localizarse en el domo del parque lineal, se consensuen unos conceptos propios al territorio. Se plasmaron mediante unos elementos físicos tomando la forma de parásitos, de señal o de letreros.

Negociación #9 El Evento (22N)

El 22 de noviembre fue la fecha consensuada entre todos los colectivos para un evento cultural que tenía vocación de ser un ejercicio de articulación entre todos en la definición de un programación cultural, siendo así mismo la forma de celebrar el cierre de proyecto.

Ese día será recordado como uno de los más caóticos de la capital. Al día siguiente del inicio del Paro Nacional del 21 de noviembre de 2019 el gobierno, con complicidad de la policía y del ejercito, orquestó un movimiento de pánico generalizado difundiendo falsas noticias sobre supuestos ingresos de vándalos a conjuntos residenciales por toda la ciudad de Bogotá.

El pánico se virilizó por redes sociales, no sin la colaboración de algunos canales televisivos y en poco tiempo la ciudadanía se armó de palos, cuchillos, machetes y arma de fuego, dando lugar a una cacería de brujas sin base real, y enfocada en muchas ocasiones a los venezolanos.

Una vez el caos instalado, el gobierno  militarizó y declaró toque de queda en toda la ciudad.

No pudimos llevar a cabo todas las actividades planificadas para el día, pero a pesar de las tensiones, de la llegada «inminente» de vándalos que nunca llegaron, del inmenso desplegué de armas y de la espontanea organización de autodefensas por parte de todos los vecinos; decidimos seguir ocupando simbólicamente el espacio público. Se repartió un almuerzo a cambio de palos, promoviendo mensajes de paz y de «desmovilización»

Negociación #9: Toque Madera vs Toque de Queda

Han sido casi dos meses de trabajo en el espacio publico y a pesar de los duros comentarios respectos a la inseguridad y la peligrosidad del lugar,no evidenciamos problema alguno al respecto en nuestro proceso cotidiano. Abrir el taller como un ejercicio de inclusión en la autoconstrucción de los mobiliarios, nos llevo a negociar una serie de reglas de respeto mutuo y con el vecindario que fueron respectadas.

De esta violencia que «caracteriza» el territorio, recordaremos sobre todo las persecuciones, abusos y amenazas por parte de la Policía Distrital la cual responde a la política del miedo y control instaurada por el Estado. La policía, actuando de forma abusiva, estigmatiza el espacio público, prohíbe los encuentros y discrimina sectores de la población. La presencia de las rejas y los guardias de seguridad armados cobra sentido.

El proyecto Negociaciones Urbanas se desarrollo en el marco de la Convocatoria “Barrios Creativos: Participando en Comunidad -Fortalecimiento comunitario en espacios culturales y zonas comunes de las VIPS-» del programa Distrital de Estímulos de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte en convenio con la Secretaría del Hábitat.

COMMUNauté Vol.3 [4×4]

Por tercer año consecutivo, tras la residencia artística de 5 meses desarrollada en 2017 (COMMUNauté) , su segundo volumen en el 2018 (COMMUNauté vol.2), los Ateliers Médicis (Un lugar para la creación artistica, iniciativa del ministerio francés de la cultura para los territorios periféricos de París ) nos propone una residencia artística y de producción durante 2 meses y medio para responder a un encargo de gradería para 300 personas para dos fines de semanas de eventos, en el área verde de la Dhuys (corresponde con una servidumbre de acueducto de unos cientos kilómetros que en un punto es el principal espacio verde alrededor de Ateliers Médicis).

La respuesta y contrapropuesta fue volver a la escala del mobiliario y de la provocación táctica. Se propuso el proyecto 4×4: 16 sólidos sofás, construidos con la misma madera y color rojo; y diseñados bajo los mismos principios de autonomía ciudadana, de movilidad, de provocación táctica y de negociación urbana.

(Agradecimiento especial a -L’ Agence des espaces verts (AEV) de la Région Île-de-France -por prestarnos sus infrastructuras para taller de construcción)

Los 16 sofás eran diferentes entre sí, con sutiles detalles que los convierten en piezas únicas. Están organizados en 4 categorías según su tamaño, que permiten ser dispuestos en 4 filas a modo de grada.

en compañía de ‘La Machine à Eaux’ de Aman Iwan (en construcción)

Pero también permiten ser disgregados en el parque y en las calles, agrupados de forma espontánea conformando salones urbanos para el encuentro al aire libre.

…pa’ las calles.

Son móviles, pero voluntariamente pesados, limitando así su desplazamiento y la posibilidad de apropiación particular de alguno de ellos. Uno de los sofás fue a Chêne Pointu, acompañando las intervenciones hechas hace dos años y que todavía están de absoluta vigencia yuso. Cuatro de los sofás fueron transportados al espacio público del barrio Les Bosquets con jóvenes de la zona, haciendo uso de un artefacto de movilidad tipo palanca que nos permitía su ágil gestión. Por el momento parece ser que no ha habido tensiones institucionales al respecto.

 

Entendemos que decidir donde sentarse en la ciudad marcada por el control, la seguridad y el miedo, es un acto revolucionario y que compartir la gestión y el cuidado de estos “dispositivos de libertad” es un ejercicio de colectividad y afecto.

Un último sofá (el 16+1) fue construido para la sede de Kourtrajmé, la escuela de cortometraje enfocada a población de la periferia y liderada entre otros por Ladj Ly, activista audiovisual del barrio Les Bosquets y reciente ganador del premio del jurado en el festival de Cannes por el film “Los Miserables”. Este sofá tiene la sencilla intención de conectar materialmente dos proyectos -el de Arquitectura Expandida y el de Kourtrajmé- que confluyen en un territorio, bajo códigos de respeto mutuo.

 

 

 

 

 

 

 

#EnRiesgo #AltoFucha

Comunes Urbanos es una agrupación temporal que investiga y propone estrategias de acción colectiva en barrios populares que conviven con fuertes estructuras ecológicas. Nos centramos en los problemas que se derivan de la gestión de los riesgos en estos territorios. Cuando hablamos de riesgos nos referimos a inundaciones, movimien­tos de tierra en masa o avenidas torrenciales. Al respecto exploramos formas de control y veeduría ciudadana, visualización de datos y alter­nativas de autogestión comunitaria paisajística y ambiental.

Múltiples cuestionamientos se desencadenan de este proyecto: ¿Cuáles son los riesgos para las comunidades derivados de la gestión institucional del riesgo? ¿La delimitación de las zonas de riesgo corres­ponde solo a criterios geológicos e hídricos, o también influyen criterios culturales, económicos y políticos?

La Publicación (ISSUU)

 

Algunas zonas de la ciudad, como las laderas que tradicionalmente han estado relacionadas con la pobreza, se han revalorizado por su envidia­ble relación con el paisaje natural. Teniendo en cuenta que los reasentamientos de familias en alto riesgo aplican solo para los estratos socioe­conómicos más bajos ¿Puede ser la gestión del riesgo una estrategia para provocar procesos de sustitución poblacional y gentrificación? ¿Por qué los suelos que quedan tras las reubicaciones, que son propiedad pública, están abandonados? ¿Es suficientemente transparente y accesible la información pública urbanística?

 

La web

https://enriesgoaltofucha.wordpress.com

Es difícil dar una respuesta contundente a estas preguntas, pero la información que hemos reco­lectado y sistematizado, así como los encuentros, diálogos y conversaciones que se han generado nos permiten aseverar, al menos, que los cuestio­namientos son legítimos.

El ALTO FUCHA en mapas (arcgis online)

ALTO FUCHA mapa leaks (arcgis online)

 

El proyecto identifica “predios huérfanos” de gestión institucional: las ruinas resultantes de los procesos de reasentamiento de familias por riesgo. Teniendo en cuenta la cantidad de organizaciones de base con intereses ecológicos y el déficit de espacios comunes en los barrios populares de Bogotá, consideramos que estos son una oportunidad para procesos de autoges­tión colectiva medioambiental y paisajística en áreas de borde urbano.

 

Comunes Urbanos está compuesto por Harold Guyaux, Ana López Ortego (Arquitectura Ex­pandida), Jhody Sánchez e Iván Murcia (Colectiva Huertopía), con la colaboración de los colecti­vos ArtoArte y Cazomizo para el proyecto “En Riesgo”.

Este trabajo se desarrolló en los barrios del Alto Fucha, en los primeros meses del 2019 con el apoyo del Portafolio Distrital de Estímulos a la CULTURA CIUDADANA: “Travesías Ciudadanas: Bogotá Vive Natural” de la Secretaría Distrital de Cultura, Recreación y Deporte y la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de la ciudad.

Este proyecto cuenta además con una web y un sistema de información geográfica para visualiza­ción de datos institucionales y ciudadanos:

 

MANIFESTATION (to Remain)- China

-Permanecer como forma de manifestarse para permanecer-

[es] «Cuando las personas toman las calles juntas, forman mas o menos un cuerpo político (…) no tiene que ser organizado desde arriba, ni tiene que tener un único mensaje para que los cuerpos congregados puedan ejercer cierta fuerza performativa en el ámbito público. El “Estamos Aquí” que traduce la presencia de ese cuerpo colectivo, puede leerse como “Estamos Aún Aquí”, que significa “No hemos sido aún desechados”. –Judith Butler, Vulnerabilidad corporal, coalición y política de la calle, 2012-

[en] «When people take to the streets together, they form something of a body politic (…) It does not have to be organised from on high and it does not need to have a single message for assembled bodies to exercise a certain performative force in the public domain. The ‘we are here’ that translates that collective bodily presence might be re-read as ‘we are still here’, meaning: ‘we have not yet been disposed of’. -Judith Butler, Corporeal vulnerability, coalition and street policy, 2012-

Shiyan Village es un pequeño pueblo de menos de 2000 habitantes en la región de Sichuan, de herencia rural y con una historia vinculada a la producción artesanal de papel de bambú y a la caligrafía tradicional china. Tiene un estructura territorial lineal en torno a los ríos y es un objetivo prioritario político para implementar un proyecto de turismo cultural que revitalize zonas rurales despobladas, cercanas a grandes aglomeraciones (en este caso las ciudades de Chengdú y Leshan, y el condado de Jiajiang).

En nuestra primera aproximación evidenciamos que el acceso a documentación urbanística en torno al proyecto era inexistente y la información que nos llegaba por el boca a boca, confusa. Las obras que se estaban ejecutando daban cuenta de la gran escala del proyecto y nos cuestionaba en torno al impacto que podía tener una agresiva intervención turística y cual podría ser el rol de una población local en la que, especialmente después del cierre de los equipamientos sociales básicos, como el colegio, más del 80% son personas mayores.

La falta de acceso a información hacía que el punto de partida del proyecto se tuviese que centrar en los hechos que podíamos envidenciar por simple observación. El proyecto, entonces, parte de la singular apropiación espacial en el espacio común por parte de las personas mayores. Es singular por concentrarse en la calle principal del pueblo con una disposición físico-espacial de las personas en línea y en una relación frontal con la calle casi como si la disposición de sus cuerpos estuviese en un escaparate, como si se estuviesen mostrando, como si con este gesto estuviesen reclamando su derecho al territorio, como si estuviesen afirmando “estamos aún aquí, aún no hemos sido desechados” (en palabras de de Butler).

Es especialmente relevante que se trate de las personas mayores, casi siempre negadas en lo urbano. Consideramos que con este gesto y especialmente en el contexto rural, se desafía esta invisibilización. Creemos que también es relevante en el marco de las operaciones urbanísticas y turísticas que están llegando al pueblo: por su tratamiento, por su escala y porque van a hiperconectar este pueblo con las ciudades cercanas. Pensamos que la invasión artística y turística que está llegando pone en riesgo los valores de esta “ruralidad activista” de las personas mayores, que quizás ya no serán visibles nunca más.

Así entramos en el ámbito de los repertorios de la manifestación. Por eso en este proyecto no estamos hablando de cualquier forma de permanecer, sino de permanecer sentados al fresquito como forma de manifestarse para tener la oportunidad de permanecer a pesar de los cambios que les llegan.
Las últimas conversaciones con vecinos y líderes locales daban cuenta del descontento por las condiciones de las expropiaciones que se estaban dando, y porque no se sentían protagonistas de los cambios que se avecinaban, pues no sabían como les podría repercutir positivamente. La brecha urbano-rural en el pais y las históricas limitaciones a la migración internas han dejado un precedente de inequidad y una desconfianza hacia los nuevos proyectos. Sentarse durante horas linealmente en la calle principal es una forma activa de visibilizarse, de mostrarse, de manifestarse.

La construcción de los bancos nos permite simplemente señalar estos “escaparates”. Son 9 variaciones del banco tradicional rústico chino “Chan-deng” muy popular en la ruralidad china. No tiene respaldo y está formado por un solo listón largo, sin duda reforzando la disposición lineal de los cuerpos.

El making off

 

Este proyecto fue desarrollado durante 2 meses de residencia artística en el marco de la exposición #Cosmopolis.15 en Chengdú, comisariada por Kathryn Weir e Ilaria Conti; y organizada por el Centro Pompidou y la Mao Jihong Arts Foundation. El proyecto fue expuesto en la estructura flotante diseñada por Kunlé Architects entre el 3 de noviembre de 2018 y el 6 de enero de 2019.

Un agradecimiento especial a Holli G. Wuriii quien fue nuestra traductora pero también colaboradora y cómplice en toda esta aventura. Así como a Issy por los registros videos.

 


La investigación en torno a este proyecto contempla distintas categorías de paisajes y de relaciones de gobierno y gobernanza en el marco rural-urbano. Se han producido artículos académicos y materiales audiovisuales en relación a esta temática, como la documentación del viaje en tren de alta velocidad entre Beijing y Chengdú.

 

 

 

ESTADOS UNIDOS – La Planta (2/2)

La Planta es un proyecto desarrollado en el corregimiento “Estados Unidos” del municipio de Becerril en el departamento del César, zona situada cerca de la frontera con Venezuela, históricamente azotada por el conflicto armado en Colombia y las dinámicas extractivas.

 

 

El proceso se divide en dos visitas de campo, de 10 y 50 días respectivamente, ambas durante el año 2018. La primera visita se basa en provocar una reflexión comunitaria en torno a los espacios en común y la convivencia a través de estos.

(ver primera fase del proyecto en Estados Unidos: la provocación táctica)

En la segunda visita varias, y no coincidentes, eran las propuestas de los vecinos. Una “casa de la memoria” sonaba interesante y con fuerza, pero a la hora de profundizar en torno a las actividades posibles, o había claridad alguna y rápidamente se evidenciaban conflictos muy profundos entre los vecinos, posiblemente heredados de una larga guerra y violencia en el territorio, con una gran ausencia histórica del Estado.

La dificultad de establecer diálogos, la diferente perspectiva entre los que creen necesario hablar del pasado y los que prefieren mirar al futuro, unido a la cantidad de programas sociales que se agolpan por primera vez en el territorio, nos hizo pensar en una estrategia arquitectónica progresiva y modular, que diese como primer resultado la construcción de un espacio cubierto, con posibilidades de ser ampliado en el tiempo (construyendo más módulos) o cerrado, si se requiere en función de los usos previstos.

Se utilizó madera local tropical de un bello color rosado, el tananeo. Los módulos con estructuras prismáticas de 3×3 metros de base y con cubierta inclinada a un agua. Se pre-ensamblan las fachadas en el suelo de manera que solo deben ser apoyadas en el suelo para unirlas entre sí, evitando el trabajo en altura y elevar el gran peso de estos marcos (debido a la alta densidad del material).

La cubierta de palma, según técnicas locales y la producción de algunos artefactos de apropiación del espacio (varios bancos, estructuras que pueden ser utilizados como mesa-silla-gradería, columpios o barras de ejercicio) completan la intervención.

El proyecto arquitectónico, al no lograr un consenso durante las reuniones previas, se convierte en un primer nodo de algo que puede y debe evolucionar, en función de cómo lo hagan los diálogos y los acuerdos vecinales. Pensamos que esta estrategia de proyecto podrá ser evaluada sólo con el tiempo.

 

Este proyecto se construye entre los meses de mayo y septiembre de 2018, en el marco del Programa de Desarrollo y Paz del Departamento del Cesar, con Estudio Mapping.

También, tuvimos la suerte de contar con la participación del Ingeniero Bryan Orjuela en las fases de construcción.

 

 

 

COMMUNauté Vol.2: PROVOCACIONES TÁCTICAS EN CLICHY-SOUS-BOIS (PARIS)

Un año después del proyecto COMMUNauté: Chêne Pointu, Ateliers Médicis (iniciativa del ministerio francés de la cultura para los barrios de periferia “sensibles”) nos propone acompañarlos en la inauguración de su sede en Clichy-sous-Bois/Montfermeil, con unas intervenciones basadas en mobiliario y señalética de uso compartido para el interior, el espacio público circundante y otras zonas residenciales de la comuna. Esta continuidad se presenta bajo la misma idea y filosofía de las provocaciones tácticas empleadas el año anterior en el proyecto COMMUNauté a través del mobiliario.

Esta segunda residencia artística y de producción, de 3 meses de duración, nos permite no solo diseñar mobiliarios necesarios para complementar algunas de las actividades de la institución, también alterar la filosofía y espacialidad de algunos de los muebles solicitados, así por ejemplo una mesa que debían servir para un banquete de inauguración  se convierten, una vez el evento realizado, en 3 mesas de pingpong de gestión vecinal para tres zonas distintas de Clichy-sous Bois: delante de Ateliers Médicis, en el HLM Bois du Temple y en la copropiedad Chêne Pointu.

Este mobiliario compartido, todos diseñados con la misma madera y color rojo, estableciendo una continuidad del código estético y algunos de ellos instalados en las inmediaciones de Ateliers Médicis pretendían ser una provocación a una institución todavía demasiado encerrada en sí misma y en sus programas de residentes artísticos, que en ocasiones tenían serias dificultades para no ser paracaidistas en un contexto que les resultaba demasiado ajeno y hostil.

Además de las mesas de ping-pong se construyeron para diversas zonas de la calle: flechas señalética anonymas que se instalaban como parásitos del mobiliario urbano existente en el contexto de una ciudad en obras, una plataforma, unos sillones mecedoras con llantas recuperadas y un cubo de libre apropiación para provocar unas paradas de los transeúntes en frente del edificio, en el parque lineal de la Dhuys (corresponde con una servidumbre de acueducto de varios cientos de kilómetros que en un punto es el principal espacio verde alrededor de Ateliers Medicis). También se construyó unos clásicos arcos móviles para jugar a fútbol.

Pong-Ping

Suivez moi!

Les Cages 2.0

Salon de thé

Le Flyer

Le Cube 

Vive la fête

Suivez moi dedans!

Biombo «Création en cours»

Les bancs-lieux

En junio de 2018 el EPFIF sacó una licitación para intervenciones espaciales con la comunidad que se inspiraba fuertemente en el trabajo que desarrollamos un año antes en Chêne Pointu. Aunque no compartimos algunos de los puntos claves de las bases y el proyecto no ha sido implementado en el momento de escribir este texto y por lo tanto no podemos valorar los resultados, estamos persuadidos de que existe un contagio a la institución pública desde nuestro trabajo, por lo que podemos considerarlo, a priori, un buen indicador de la provocación táctica hacia una de las instituciones encargadas de la renovación urbana.

Así mismo esta segunda residencia nos permitió valorar positivamente el mantenimiento y la articulación comunitaria alrededor de los mobiliarios- provocaciones que se habían construido en 2017 en Chêne Pointu. Aunque algunos de los muebles estaban dañados por su intenso uso, ninguno había sido voluntariamente vandalizado, contrariamente a lo que sucede con los mobiliarios de iniciativa institucional. Durante el año se había dado varias reuniones de vecinos para el tratar el tema de los espacios en común y particularmente el déficit de parques de juego para los niños. Aunque no se llegó a una conclusión unánime, la movilización de vecinos en torno a la problemática de los espacios en común en la copropiedad nos resulta ya extremadamente positivo, pues da cuenta de un importante cambio en el enfoque de los espacios comunes: ya la decisión no es solo de la alcaldía o de la administración judicial, cualquier vecino puede ser protagonista de la gestión política, cultural y social del territorio.

 

COMMUNauté Chêne Pointu: provocaciones tácticas en Clichy-sous-Bois (Paris)

COMMUNauté es un proyecto de investigación-acción-exposición en torno a los espacios comunes, sus actores y sus formas de organización, en la cité degradada Chêne Pointu (1965) de la comuna Clichy-sous-bois, en la aglomeración metropolitana de Paris.
“Nos pareció relevante que el término communauté fuese peyorativo en francés por estar vinculado al comunitarismo. La denominación del proyecto pretendía remarcar que no podemos hablar de lo común sin hablar de sus actores”

Clichy sous Bois es un contexto concebido desde la utopía del movimiento moderno en el periodo de proliferación de las políticas urbanas de los “Grands Ensembles” en un momento histórico de rápido crecimiento económico y pleno empleo. Actualmente y desde hace décadas ese encuentra en crisis permanente por cuestiones de empleo, inmigración, pobreza, exclusión social y racial, violencias, por la situación en enclaves urbanos segregados, injusticia espacial y degradación extrema de la infraestructura que lo definen espacialmente. Las revueltas del año 2005, nacidas en Clichy sous Bois, marcan un hito en la percepción de las “cités” y “blanlieues” (barrios periféricos) pero también estigmatizan fuertemente un contexto que aún a día de hoy es el referente de la degradación urbana, en la que medios, académicos, artistas y curiosos van diariamente documentan diariamente “el gueto”.

El diagnóstico relativo al déficit de espacios comunes cualificados y a los conflictos de convivencia que genera, era evidente, había sido diagnosticado por instituciones, académicos y vecinos en varios espacios participativos previos. En los meses de calor encontramos numerosos mecanismos de autogestión espacial emergente: barbacoas, juegos improvisados y espacios de reunión a modo de “living room” recuperando muebles abandonados y otras basuras que proliferan en la cité.

Para la investigación territorial se usaron distintas fuentes secundarias históricas, cartográficas, prensa, académicas, reglamentos de la copropiedad, marcos normativos históricos y actuales sobre urbanismo y participación ciudadana en la política de la ciudad; así como el análisis tags urbanos o videos de hiphop grabados en la cité, que nos permitían intuir mecanismos de autorepresentación de cierto sector poblacional en su contexto.

La estrategia de proyecto -que además nos debía permitir aproximarnos al contexto y legitimar nuestra presencia constante allí- no reposaba esencialmente sobre el diseño formal de los espacios públicos, sino en lo que llamamos “provocaciones tácticas”: mobiliarios móviles que nos permitían “tomar la temperatura”, documentar su movilidad y las reacciones -a través del dibujo cartográfico y de historietas, comics o bande dessiné- de los distintos agentes urbanos: vecinos, organizaciones, instituciones, niños, etc.

Su movilidad tenía varias intenciones, escapar de la rigidez normativa y sus permisos; provocar la participación y el debate intuitivo e inmediato, pudiendo llevarse el “playground” allí donde se necesite, o se desee. Ser la excusa para dialogar en torno a los espacios comunes y las formas de organización de lo común: sus actores, sus conflictos referidos a la vida cotidiana de los habitantes de la utopía fracasada del movimiento moderno. Nunca movimos nosotros ninguno de los mobiliarios, a excepción de cuando se dieron fuertes conflictos entre actores urbanos, que además fueron considerados como insumo esencial de esta investigación y ampliamente documentados. El diseño y la estrategia de implementación de cada nuevo mobiliario se alimentaron del seguimiento y evaluación del anterior (de las reacciones ciudadanas e institucionales y de las manifestaciones espaciales).
Algunas de las conclusiones de la residencia ya eran intuiciones previas. Evidenciamos el impasse a nivel de diálogo entre habitantes e institución. Los primeros con estructuras organizativas débiles o inexistentes y con múltiples conflictos internos de convivencia. Los segundos incapaces de proponer espacios de diálogo no pautados por estructuras jerárquicas y burocráticas de lo participativo. Las organizaciones de base eran ONGs que respondían a licitaciones públicas de iniciativa municipal, mas no comunidades organizadas planteando nuevas perspectivas que no partiesen necesariamente de una visión hegemónica e institucional. Nos pareció relevante que el término “communauté” (comunidad en español) fuese peyorativo en francés por estar vinculado al comunitarismo. La denominación del proyecto pretendía remarcar que no podemos hablar de lo común sin hablar de sus actores.

A lo largo de los 5 meses de residencia varios actores urbanos se contagiaron de la estrategia de intervención, destacando instituciones de carácter predial a escala de Île de France (EPFIF), alcaldía, vecinos, niños y especialmente los miembros del “Conseil “Citoyen”: una estructura organizativa vecinal de reciente creación en la normativa francesa para la participación ciudadana en la política de la ciudad. Desde el desarrollo del proyecto se involucraron fuertemente en el debate, participaron en un conversatorio en el Centro Pompidou y estamos diseñando la replicabilidad de la estrategia, liderada en este caso por ellos, en otras cités de la comuna.

La inevitable crítica a la utopía moderna sería un lugar común si no siguiese siendo este el modelo único para resolver los altos índices de déficit de vivienda social en muchas ciudades del mundo. Especialmente en Bogotá, donde hemos desarrollado la mayor parte de nuestra trayectoria profesional.
Aunque el diseño no tenía vocación de ser el punto de partida, se utilizaron algunos códigos materiales básicos: maderas tratamiento class 3 apto para exteriores de adquisición económica en almacenes muy comunes del contexto. Así mismo las herramientas necesarias para la construcción son muy básicas. El tamaño de las maderas y de ferretería se sobredimensionó vistas las condiciones del contexto. Se utilizaron algunos elementos reciclados de las basuras del contexto.


La estrategia de color aportaba un alto contenido simbólico a la intervención, reconocible fácilmente, lo que generaba cierto grado de especulación en las conversaciones vecinales en torno a lo que estaba pasando en el barrio. El rojo vino dado por el descubrimiento –en un taller de deriva colectiva- de la escultura del “ballon rouge”-en referencia a la película de Albert Lamorisse, que reposa sobre el colegio Louise Michel, en la que también se puede leer el verso de su poema: “Il me faut, comme á toi, l’air et la liberté” (me hace falta, como a tí, el aire y la libertad)

 

Este proyecto se desarrolló en el marco de una residencia artística de 5 meses de duración (entre junio y octubre de 2017) por invitación directa de dos proyectos institucionales: Atelier Medicis Clichy-Montfermeil –programa emergente del Ministerio de Cultura francés para la descentralización de la cultura a la banlieu-; y Centro Georges Pompidou, en el marco del año Francia-Colombia. Los resultados fueron exhibidos en la exposición bienal Cosmopolis#1: inteligencia colectiva, curada por Kathryn Weir, del 18 de octubre al 18 de diciembre de 2017 en la Galería 3 del Centro Pompidou.

La publicación en ISSUU o descargable en PDF

 

Potocine- Sala de Cine Autogestionada (Ciudad Bolívar, Bogotá)

Potocine es un proyecto de autoconstrucción y autogestión cultural de la primera sala de cine no comercial y de gestión colectiva de Ciudad Bolívar,  Bogotá, Colombia.

1- El contexto – Potosí, Ciudad Bolívar, Bogotá-

Potosí es un barrio de borde urbano-rural de la localidad Ciudad Bolívar en Bogotá (borde suroeste). Se funda en los años 80, a través de procesos de urbanización pirata (loteo y venta informal de solares) sin prever equipamientos, servicios públicos domiciliarios o reserva para espacio público. Se puebla rápidamente por víctimas de desplazamiento –por conflicto armado en el país, procesos de desmovilización y por razones socioeconómicas-. Su contexto rural estuvo afectado históricamente por campamentos guerrilleros. A día de hoy la principal problemática socio-ambiental está relacionada con las mafias de minería ilegal y a nivel socio-urbano con la violencia (social e intrafamiliar), el consumo y microtráfico y el acceso a la cultura, al arte, la salud y la educación.

2- Iniciativas de autogestión cultural y educativa en el contexto: Escuela y Festival Popular de Cine Comunitario “Ojo al Sancocho” e Instituto Cerros del Sur.

En 1984 se funda el Instituto Cerros del Sur, como iniciativa comunitaria que trascendía la educación formal y tradicional (no un instituto dependiente del gobierno), hacia una estrategia organizativa en el territorio que se mantiene hasta nuestros días bajo la figura asamblearia del consejo vecinal de Potosí. Aunque algunos líderes vinculados al Instituto fueron asesinados en las décadas de los 90 y principios del 2000, a día de hoy se mantienen iniciativas como el grupo musical “Vientos de sur”, la emisora comunitaria, la escuela de audiovisual y el subproyecto de deportes. Estos agentes culturales y comunitarios confluyen en la autogestión del espacio y en la discusión acerca de derechos humanos, cultura, educación, medioambiente, espacio público y vivienda. Ojo al Sancocho es el nombre de la escuela de cine comunitario y festival que lleva desarrollándose con base en este espacio por más de 10 años. Se trata de un proceso de incidencia política, que ha fortalecido el empoderamiento social, cultural,  ambiental, económico,  educativo, de las personas en la construcción de una Vida Digna, a través del cine y  los medios audiovisuales.

Otros colectivos de la zona han sido cómplices a lo largo y ancho del proceso: Casa Airubain, No le saque la piedra a la montaña, Potorap, entre otros.

3- La propuesta, el desarrollo y la gestión cultural del espacio

La propuesta parte de la necesidad de tener una sala de cine y teatro que no solamente sería un apoyo logístico a las actividades que se desarrollan en el instituto, también un referente simbólico territorial: la primera sala de cine comunitario de Ciudad Bolívar, y un elemento plástico y espacial de alto contenido simbólico, que nos permita reflexionar en torno a cómo el derecho a ser visto y reconocido también es condición de ciudadanía.

El proceso de auto-construcción se plantea como una excusa para explorar dinámicas organizativas, colectivas e intercambio de saberes entre los participantes, con un fuerte énfasis en el proceso audiovisual.

El diseño del espacio está condicionado por muchos de los limitantes de un proceso que no cuenta con apoyos institucionales de suficiente envergadura, pero también por las herramientas sociales, técnicas y organizativas con las que si contábamos.

Utilizamos un predio, cedido por el ices Cerros del Sur, que se conforma por dos plataformas de hormigón en la que se situaban, al origen, dos casetas prefabricadas que habían formado parte del origen del instituto. Se decide conservar la superior, que será el acceso, la sala de talleres, sala de producción audiovisual y  sala de sonido; construyendo el grueso de la intervención en la ubicación en la que se encontraba la caseta inferior: La Sala Potocine.

Estructura de guadua (bambú colombiano) con revestimiento interior de teja termoacústica y exterior de policarbonato alveolar, nos permite trabajar los detalles y dejarlos vistos, entendiendo que mostrar el sistema constructivo en un proceso de autoconstrucción, también es un posicionamiento político.

Los sillones de la sala de cine se construyen con la prolongación de la estructura de las cerchas que definen el graderío y con textiles que, cosidos por varias mujeres del barrio, conforman cómodas y versátiles “sillas playeras”.

La sala se inaugura el 9 de octubre de 2016, 4 meses después de haber comenzado el proceso; y se termina en ese mismo diciembre. Durante el proceso participan varios colectivos como Monstruacion, Golpe de Barrio o Esquizofrenia Crew.

La  gestión de la programación del espacio corre por cuenta de Ojo al Sancocho. Si estás interesad+ en proyectar un video, un ciclo u otras actividades, contacta con ojoalsancocho@gmail.com 

4- Potocine en el Design Museum of London

La exposición “Fear and Love: reations to a complex world” aborda el diseño como una cuestión que trasciende lo objetual para centrarse en lo contextual y lo procesual, como ingredientes controversiales y complejos. https://designmuseum.org/exhibitions/fear-and-love

Arquitectura Expandida participa en esta exposición a través de Potocine. Cabe remarcar que gran parte de la producción audiovisual de los productos exhibidos fueron producidos desde la escuela.

¿ cómo se construyo la Potocine?

La Construcción del Potocine es una iniciativa de Arquitectura Expandida, y La Escuela Audiovisual y Festival Ojo al Sancocho.

Y conto con la participación y colaboración de La Vereda FilmsLa Escuela Audiovisual Infantil Belén De Los Andaquíes, La Fábrica de Toda la Vida, Los Monstruaccións, Shadia Cure.

Y el gran apoyo de los amigos y complices que venieron a poner tornillos los sabados y domingos.

La construcción del proyecto cuenta con el apoyo del programa nacional de concertación cultural del Ministerio de Cultura de Colombia, la Consejería Cultural de la Embajada de España en Colombia y del Design Museum of London.

 

LA CASA DE LA LLUVIA [de ideas] (San Cristóbal, Bogotá)

La Casa de la Lluvia [de ideas] es un proceso de autoconstrucción física -de un espacio- y social -de la forma de autogestión cultural comunitaria de este-, que se desarrolló durante el 5 Encuentro de Arquitectura Expandida.

La iniciativa parte, en 2012, de la comunidad del barrio “La Cecilia”, situado en la franja urbano ambiental de la reserva forestal de los Cerros Orientales de Bogotá, un lugar con escasos recursos materiales pero invalorables recursos ecológicos y humanos.

Enero 2019

El primer contacto es desde el barrio a Arquitectura Expandida a través de su Junta de Acción Comunal, liderada por el activista y líder comunal Francelias Lancheros. Aunque en principio la intención de la comunidad es la de construir un salón comunal, la idea se fue transformando hacia un espacio múltiple, con nombre y personalidad propia en sus dinámicas: La Casa de la Lluvia [de ideas]. El “diseño participativo” fue más bien la exploración de formas de organización colectiva en las que las responsabilidades estaban vinculadas a los saberes de cada uno, aunque en las jornadas de autoconstrucción de diluían roles entre comunidad, colectivos y colaboradores puntuales, confluyendo en espacios festivos, afectivos y reivindicativos.

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Juntos desarrollamos el proyecto de autoconstrucción durante los fines de semana de 8 meses consecutivos de autoconstrucción y activación cultural, de un espacio que no solo es una necesidad barrial, también es la reivindicación de derechos territoriales en las periferias urbanas, políticas, económicas y decisionales. Este un proyecto que evidencia que la capacidad de autogestión en la ciudad puede trascender la vivienda y los servicios básicos, hasta el espacio público y comunitario, siendo sus ciudadanos los que se hagan cargo de la gestión cultural, política, social e infraestructural de su ciudad en primera persona, mejorándola cualitativamente para mejorar su calidad de vida y evidenciar el derecho a la ciudad.

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Se materializó en guadua, un material natural, local, cálido, de alta resistencia y de fácil manejo para la autoconstrucción. La trasparencia literal del policarbonato es también conceptual: es un espacio honesto, que muestra siempre lo que pasa en el interior, que invita a entrar. Por la noche es un faro en el territorio. Su materialidad le confiere un alto contenido simbólico que se traduce en un derecho a la ciudad bella y representativa, a ser vistos y reconocidos como condición de ciudadanía.

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Desde el año 2012 el espacio ha funcionado bajo un sistema de gobernanza barrial con alto énfasis en los derechos ambientales, con un simple pero sofisticado sistema de programación cultural y de gestión de las llaves de acceso.

Desde la legalización del barrio en el año 2015 la propuesta institucional incluía la demolición, reconstrucción en otros materiales y licitación para su administración. Esta fue rechazada por la comunidad en asamblea, al entender que la institución estaba ignorando un sistema de gobernanza social y espacial que no cuenta con avales económicos, pero si con el respaldo de 6 años de funcionamiento.

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A día de hoy el espacio ha colaborado a posicionar la lucha territorial del Alto Fucha en el mapa de la ciudad. Es un símbolo de una forma de pensar la ciudad en áreas ecológicas y de la permanencia de los habitantes en el territorio.  Para Mónica Poveda, habitante del barrio, “luchar por la permanencia de La Casa de la Lluvia [de ideas] es una forma de luchar por cada una de las viviendas y de las familias en riesgo de desplazamiento”.

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Durante el año 2019 se ha renovado el policarbonato de la envolvente del espacio, gracias a la consecución de recursos y el trabajo colectivo entre la comunidad del barrio La Cecilia, los colectivos Huertopía, Arto arte y Arquitectura Expandida.

Así mismo en este año 2019 se ha desarrollado un trabajo de investigación colectiva en torno a los riesgos para las comunidades que se esconden detrás de la gestión de riesgos de deslizamiento de laderas e inundaciones, centrados en el área del Alto Fucha (#Enriesgo#AltoFucha), en el que se encuentra el barrio La Cecilia. En la publicación y la web del proyecto pueden encontrar más datos relativos a las históricas controversias en la gestión pública de los barrios populares en la franja de reserva forestal, que nos permiten cuestionar la relación entre legalidad y legitimidad de este tipo de autoconstrucciones colectivas.

La Casa de la lluvia [de ideas] 2019

Un dia en la Cecilia por José Luis Bongore

Documental La Casa de la Lluvia [de ideas]: «Hagamoslo nosotros mismos», Por Territorios Luchas

 

Documental por En Órbita, Senal Colombia.

Creditos Fotograficos: Axp, Juan David Marulanda, Gabriela Cordoba, Jose Luis Bongore…

Con el apoyo logístico y económico de la Consejería Cultural de la Embajada de España en Colombia y de Homecenter Colombia, Cemex Colombia y Maderas Masisa en la donación de materiales.

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