“El derecho a la ciudad no es simplemente el derecho de acceso a lo que ya existe, sino el derecho a cambiarlo a partir de nuestros anhelos mas íntimos” –Robert Park, sociólogo urbano-
LA CASA DEL VIENTO es un proceso de autoconstrucción física y social de la ampliación de la Biblioteca Pública comunitaria Simón el Bolívar en la localidad de San Cristóbal de Bogotá que se desarrolló en el marco del 4 Encuentro de Arquitectura Expandida.
La iniciativa partió de la Corporación Cultural Zuroriente -organización que gestiona la pequeña infraestructura desde que hace 18 años fuese construida por los vecinos ante la falta de equipamientos sociales y comunitarios en un contexto urbano conflictivo y violento- y fueron varios los colectivos que desde distintas perspectivas disciplinares acompañaron a la comunidad en este proceso.
El conflicto histórico entre distintos sectores de la comunidad fueron evidentes durante el proceso y Arquitectura Expandida se posiciona claramente al interpretar que este conflicto no parte de diversidad de enfoques, sino de la voluntad de control politiquero del territorio y de las prácticas ciudadanas culturales.
Es por ello que el proyecto arquitectónico responde de una forma muy estratégica a esta situación: se interviene a través de un bien mueble, temporal y desmontable que se apoya sobre la edificación existente de la Biblioteca. Se instrumentaliza, además, el consenso cultural de construir pesebre (o belén) en época de navidad, para proceder a la construcción sin grandes impedimientos. Cuando una orden de sellar la obra llega, el policía encargado se niega a hacerlo (debido a vínculos emocionales con la biblioteca en su infancia) y responde a la solicitud indicando que no hay una obra en curso, sino que se identifica un edificio terminado. Este proceso nos lleva a reflexionar acerca lo legal vs. lo legítimo en la construcción de ciudad.
La estructura se ejecutó en guadua, el revestimiento en policarbonato alveolar y el suelo en madera con formaleta tratada para exteriores apta para actividades de danza y teatro. La imagen de la intervención es un anexo , un parásito plástico que no solo proporciona un controlado efecto invernadero en un clima frío, sino una forma de relación la cultura con su entorno urbano a través de una invitación y una honestidad relacional materializada en la trasparencia.
La colaboración con ZuroRiente trasciende la construcción física del espacio: se desarrolla toda una programación cultural paralela enfocada a las pedagogías del territorio, la formación de formadores y las metodologías de lecturas texto-contexto abordando las diferentes dimensiones del territorio.
Derecho a la ciudad, a transformar y a la infraestructura.
Localizado en Bosa, en el barrio Chicalá, en el sur-occidente de Bogotá, se encuentra “La Carbonera”: un amplio espacio deportivo –más considerado así por su uso, que por su definición infraestructural- inmerso en un heterogéneo contexto de bodegas de reciclaje e industriales, barrios informales, nuevos conjuntos cerrados de casas y apartamentos de 3, 6 y 20 pisos; donde algunos de los más reconocidos conflictos urbanos alcanzan su máxima expresión; un vacio urbano, verde, conflictivo y atractivo espera ser recuperado.
Este espacio que está definido por la adición “disfuncional” de usos: cancha de fútbol, parque, basurero, chirriadero y hasta hotel, evidencia algunas de las contradicciones presentes en tantos lugares de la ciudad; es así que con su aspecto intimidante en algunas horas del día, y con su invitación a los transeúntes para parar y descansar a otras, La Carbonera se debate entre el consenso y el disenso, entre el miedo y lo lúdico, entre el huir y el estar, generando así una cotidianidad de i-lógicas confrontadas que invitan al encuentro, a la conspiración o, simplemente, a parchar y a pegarlo.
Es este potencial el que identifica el colectivo “Golpe de barrio” como escenario donde la ACCIÓN DIRECTA y LAS RESISTENCIAS URBANAS –a través en principio del hip hop, luego de la arquitectura y sobre todo de la autogestión colectiva- se convierten para los ciudadanos, en herramientas que reclaman el derecho a la ciudad en medio de un espacio público tomado por el miedo y la basura.
«Escritura Nómada: Leer la ciudad» es un taller diseñado por Arquitectura Expandida en el que aprendemos a desaprender las lecturas convencionales de la ciudad en pro de lecturas personas, perceptivas, lúdicas y vivenciales del entorno urbano.
El Movimiento por la Paz y la Vida, del Gobierno de Venezuela impulsa “Espacios de Paz”” un proyecto piloto de autoconstrucción física y social de espacios públicos de convivencia en contextos conflictivos a través de lo participativo, incluyendo a múltiples actores institucionales y ciudadanos. Un colectivo internacional y otro local de arquitectos son los facilitadores para que este prototipo se haga real en tan solo 4 semanas.
Este proyecto se desarrolla el El Chama, en el estado de Mérida. Nos encontramos con una bello, verde y petreo paisaje andino. Con un terreno en forma de cuña con fuerte pendiente (en una típica situación de residuo urbano), atestado de relleno de escombros, aunque también lleno de bellos árboles. En principio no es fácil identificar el objetivo de este espacio de paz, pues el barrio está consolidado, sin déficit de equipamientos (2 canchas deportivas en menos de 500 metros a la redonda) y aparentemente tranquilo.
El Mercado de San Roque es un complejo contexto social y laboral caracterizado por su situación urbana estratégica, cercana al centro histórico, al antiguo penal y a la zona de tolerancia, atravesado por algunas de las arterías viales principales de la ciudad.
Su población es significativamente kitchua hablante (en relación al porcentaje del resto de la ciudad) y, aunque se dan interesantes dinámicas de autogestión – en parte fruto del abandono de las instituciones públicas- los niveles de precariedad que podemos encontrar son impresionantes.
En talleres previos a nuestra llegada, dirigidos por el Frente de Defensa y Modernización del Mercado de San Roque, se habían identificado como principales potencias-carencias: la estigmatización del mercado en el marco de la ciudad, la insalubridad, los peligros de la ambigüa consideración de los mercaderes formales-informales y la necesidad de un espacio de juegos para niños.
En el laboratorio, divididos en grupos de interés, se exploraron diversas investigaciones y posibles acciones. Desde el grupo de Territorios surgen tres propuestas no excluyentes que pueden desarrollarse en distintos plazos y cuyos marcos conceptuales son: (1) la activación de un espacio lúdico en un emplazamiento de borde del mercado con el tejido urbano, haciendo prevalecer en este oasis el valor de uso sobre el valor de cambio (2) La activación de un “mercado de saberes” que permita, no solamente incentivar el empoderamiento de los comerciales y habitantes del mercado, sino generar economías secundarias en el medio plazo (3) acción simbólica espacial de toma del antiguo penal.
[Espacios D resistencia, D Lucha, D encuentro, D juego, D sombra, D muestras artísticas, D denuncia].
Este proyecto estuvo enmarcado en el encuentro MDE15 -Historias locales/prácticas globales-, organizado por el Museo de Antioquia en noviembre del año 2015. Se trabajó con colectivos locales y vecinos con el objetivo de habilitar un espacio para la reivindicación de los derechos a la ciudad, así como para facilitar la construcción de dos espacios comunes para vecinos: de lugar de sombra, encuentro y juego en los barrios Ciudadela Nuevo Occidente y Moravia, ambos en Medellín. La alcaldía, que aparentemente avalaba el proyecto, lo destruyó echando abajo el espacio construido en Moravia, a machetazos y a primera hora de la mañana, cuando no había vecinos que lo pudiesen defender.
Medellín// Noviembre 2015
Antecedentes: los riesgos para las comunidades tras el alto riesgo.
Recorriendo Medellín encontramos que las casas que serían desalojadas y demolidas en los barrios en procesos de renovación urbana son marcadas con una D, roja y vistosa. Una D que enfatiza los procesos de Desarraigo, Desplazamiento, Despojo y Desalojo de la cual son víctimas consensuadas los habitantes originales, que ¨ceden¨ ante el Estado bajo discursos de aparente protección de riesgos no mitigables y promesas de dignificación de la vida.
Las contradicciones territoriales halladas en el primer acercamiento a la ciudad no turística, fueron el punto de partida para el planteamiento del proyecto: la transformación violenta de los barrios en pro de la ciudad postal, aquella que ha de aparecer en una foto prolija, donde el retoque es dado por los discursos de neo urbanismo.
Encontramos que las lógicas de construcción de ciudad, a partir de la producción y cosificación de objetos arquitectónicos como cuerpos vacíos y de la construcción en masa de proyectos monumentales evidencian el desarrollo de la ciudad neoliberal en Medellín, todo esto enmascarado en el proyecto de la Capital de la Innovación.
Esa condensación de la ciudad espectacular se manifiesta hoy de manera cínica y como política pública a través de una ciudad-marca, que vulnera un sinfín de derechos de los habitantes originales, desplazándolos en un ejercicio de aparente protección de comunidades vulnerables ante fenómenos de ALTO RIESGO (deslizamientos de ladera, inundaciones, etc.). Aquí la Renovación urbana y la instrumentalización de palabras tales como: ciudad, comunidad, ciudadano, espacio público, participación urbana y presupuesto público, representan el verdadero ALTO RIESGO para los habitantes de barrios de localización estratégica en la ciudad[1].
Propuesta colectiva: una alternativa comunitaria a la gestión de los espacios comunes en la ciudad.
Así surge ESPACIOS D: prototipos autoconstruidos con los vecinos (Con la mano y sin permiso) [2], que pretenden visibilizar las contradicciones de los procesos de renovación urbana, en territorios geográficamente distantes, pero unidos por la resistencia a la arrasadora maquinaria estatal y a sus discursos de innovación, a pesar de sus habitantes.
Se decide construir 2 prototipos-provocadores [3] que, a partir de su uso y diversos modos de apropiación ciudadana, visibilizarían las formas de organización en defensa del territorio a través de tomas culturales: asambleas de la escuela en defensa del territorio, proyecciones de cine o simplemente para encontrarse a la sombra. Pretendía ser también una galería a cielo abierto donde fuese posible compartir la información y documentación referente al fuerte impacto que los proyectos de renovación urbana han tenido y siguen teniendo en los habitantes de los territorios afectados.
Paralelo a la exhibición y muestra, se pensó en un espacio de encuentro para todos aquellos que abandonaron su vivienda bajo promesas de ¨dignidad y calidad¨, quedando a merced de un Estado incapaz de reconciliar lo adecuado con lo estandarizado[4], desconociendo las necesidades de estos habitantes una vez más guetificados, pero ahora lejos de la mirada del visitante del espectáculo que hoy por hoy es Medellín.
Así fue que se planteó la intervención en dos lugares de la ciudad unidos por su historia: Moravia y Ciudadela Nuevo Occidente, centro y periferia, el primero por ser referente de control territorial, pero más aún de lucha y resistencia de sus vecinos y el segundo, por ser el lugar al que el municipio desplazó a los que algún día fueron habitantes de Moravia, y por representar la tugurización de la vivienda en alta densidad para bajos estratos en las periferias urbanas desconectadas de equipamientos y centralidades [5].
MoraviaCiudadela Nuevo Occidente
Las condiciones de construcción estuvieron dadas por la implementación de materiales económicos, por la ligereza de la estructura en guadua y por sencillas técnicas de montaje que facilitarían la participación de los vecinos y la replicabilidad en otros territorios. Además de la escogencia estratégica del lugar en el que el dispositivo estaría emplazado, cada estructura estaba acompañada de mataculines[6] y una valla que hacía referencia a cinco tácticas para la defensa de la autoconstrucción en el territorio. De la mano de la construcción física de los dispositivos, se realizarían activaciones culturales que hablaran de resistencias y apropiación desde la serigrafía, el esténcil, las proyecciones de cine y las sesiones de la escuela interbarrial en defensa del territorio.
Valla Espacios D
Control territorial y asimetrías de poder.
En Nuevo Occidente se desarrolló sin contratiempos el proceso global (cultural y constructivo), mientras que en “el morro de Moravia” hubo desde el principio constantes interrupciones por parte de la fuerza pública y entidades gubernamentales, concluyendo en la demolición de la estructura a punta de hacha y machete, ante la mirada incrédula de los niños y adultos que acompañaron durante los días del proceso autoconstructivo [7].
En el morro de Moravia la autoconstrucción del prototipo demolido por la Unidad de Control Territorial de la Secretaría de Gobierno sirvió como amplificador del conflicto y visibilizó, a través de un hecho urbano concreto, las contradicciones institucionales y el juego de poderes relacionado con la especulación y el control territorial en una ciudad que históricamente ha sido reconocida por sus fuertes problemáticas de violencia armada, de fronteras invisibles y de andamiajes paraestatales.
El sube-baja destrozado a machetazos fue expuesto en el museo de Antioquia en el marco del MDE. No es un ejercicios simbólico de representación de la violencia, son los restos literales de una violencia institucional que es sistemática contra comunidades una y mil veces vulneradas en un país marcado por el desplazamiento del campo a la ciudad, ahora de la mano del gobierno municipal mediante el desplazamiento intraurbano.
Despúes de la demolición
¿Qué violencias y poderes hay detrás de la innovación urbana en Medellín? ¿Cuáles son los mecanismos sociales e institucionales para la resistencia y para la coerción respectivamente? ¿Qué perversas lógicas culturales se han “patrimonializado” hasta la normalización de las represiones policiales vandálicas y las prepotentes actitudes desde las instituciones públicas?
¿Son justificables mecanismos administrativos que están más cercanos a un acto vandálico, que a un ejercicio de restitución del espacio público ante una supuesta amenaza de invasión? Es remarcable el nulo diálogo posterior entre las distintas instituciones (especialmente Museo de Antioquia y Alcaldía), artistas y comunidades implicadas. Para nosotros la política y, por extensión el arte político, deberían estar enfocados al diálogo y la negociación, contrapuestos al ejercicio del poder y del control vertical que Medellín “la ciudad más innovadora” utiliza como mecanismo para anular la voz de la ciudadanía.
[1] Posteriormente hemos trabajado una investigación colectiva en Bogotá en relación a la instrumentalización del riesgo, como forma de legitimar la especulación inmobiliaria y de tierras en áreas de bajos estratos pero situadas en zonas estratégicas de la ciudad. Para ver más: http://arquitecturaexpandida.org/enriesgo/ y la publicación https://issuu.com/arquitecturaexpandida/docs/enriesgo
[2 ] Lema de resistencia territorial usado por la organización de vecinos de Moravia. [3] Consideramos estas intervenciones como provocaciones al diálogo y la negociación urbana entre los distintos agentes que tienen un rol en la gestión y apropiación de los espacios comunes. Estos diálogos abordan e integran indistintamente tanto las dinámicas colaborativas y armónicas como las fricciones y conflictos. COMMUNauté es un proyecto posterior (2017-2019) desarrollado en ClichysousBois (Paris) en el que se evidencia de forma clara la metodología de “provocaciones tácticas”: http://arquitecturaexpandida.org/communaute-provocaciones-tacticas-en-clichy-sous-bois-paris/
[4] nos referimos a las lógicas de Vivienda de Interés Social en propiedad horizontal, con dimensiones mínimas y en áreas desconectadas de equipamientos y centralidades urbanas, que tanto en Latinoamérica como en otros contextos europeos y norteamericanos han devenido en guetos sometidos a una condición de injusticia espacial.
[5] Documental elaborado en el 2015 por la Corporación Jurídica Libertad que da cuenta del proceso de desalojo y reubicación de los habitantes de Moravia en los proyectos de vivienda de interés prioritario, y las múltiples problemáticas sociales e infraestructurales a las que estos se vieron expuestos: https://www.youtube.com/watch?v=YG9q2Jz5ho0. Este documental fue presentado en el marco de la inauguración del Espacio [D] en Ciudadela nuevo Occidente.
[6] Como se nombra al sube y baja en Medellín.
[7]En Nuevo Occidente, unos meses después fué igualmente demolida la estructura.
Fotos: AXP – Tata Montes
Colaboradores:
Mesa interbarrial de los desconectados.
Escuela interbarrial en defensa del territorio.
Vecinos de los territorios aledaños a las intervenciones.
Construye tus propias cubiertas urbanas en base a las siguientes fichas.
Puedes consultar el concepto del proyecto, los prototipos construidos, así como las estrategias y tácticas implementadas durante el proceso en este link.
Construye tu propia caneca de basura para la calle. En varios colores y con gymkana o carrera de observación si lo conviertes en un taller para niños y jóvenes abordando pedagogías del territorio. Mobiliario implementado en la casa de la lluvia de ideas.
Construye tu propia casa de la Lluvia [ de ideas] desde la cimentación, estructura, revestimiento, piso y mobiliario, a través de estas fichas.
Puedes ver el proceso y la construcción de la Casa de la Lluvia[de ideas] en el barrio «La Cecilia» en Bogotá en este link.