Negociaciones Urbanas – Toque madera (Bosa, Bogotá)

El proyecto ‘Negociaciones Urbanas’ se plantea bajo la hipótesis de la ruptura de las relaciones sociales comunitarias en los nuevos barrios de conjuntos de vivienda. Como explica Wacquart (2007) pasan del “gueto comunitario” (cuyo punto de partida en Bogotá sería el barrio popular construido a partir de la urbanización pirata) basado en la colaboración y autogestión espacial, social y política del territorio; al “hipergueto” (reflejado en la vivienda social desconectada de los centros urbanos y reproducida en propiedad horizontal) en el que confluyen rápidamente familias y personas con costumbres muy diversas que deben compartir un espacio vecinal bajo unas reglas de administración muy estrictas que niegan muchas iniciativas de gobernanza.

En nuestra experiencia en diversos países, el gran potencial de los barrios y comunidades latinoamericanas, y particularmente bogotanas, tiene que ver con esa capacidad de colaboración y participación que desde iniciativas institucionales se busca, no sin dificultades. Bajo nuestro punto de vista, la construcción de vivienda social en propiedad horizontal no debe limitarse a replicar mecanismos políticos, económicos, arquitectónicos, urbanísticos y sociales que ya han demostrado ser un fracaso en otros contextos. Es por ello que consideramos esencial recuperar los mecanismos de autogestión propios de la construcción de los barrios populares, resignificándolos y actualizándolos a los nuevos deseos y potencialidades ciudadanas.

“Nuestros fracasos en los barrios urbanos son fracasos en la creación de autogobiernos locales. Y nuestros éxitos son éxitos de autogobiernos locales. Empleo la palabra autogobierno en su sentido más amplio,
significando tanto la autogestión formal de la sociedad como la informal” (Jacobs, 1971)

No solo se evidencian problemas de convivencia y gobernanza entre vecinos. La propia estructura espacial de los conjuntos parece óptima para el control y la vigilancia, especialmente por parte de las fuerzas del orden, y más particularmente por la policía. Los espacios públicos parecen ser solo el “desecho” de la urbanización. Espacios hostiles, sin un solo árbol (suponemos que ello restaría visibilidad para el control) a pesar de estar junto a estructuras ecológicas e hídricas de alto valor ambiental, como la del Río Bogotá.

Son áreas sin cualificar como espacio público, que no se prestan al ocio o al encuentro sino, en el mejor de los casos, a ser un lugar de paso, y en el peor, a ser un lugar de miedo en el que solo jóvenes desempleados ven pasar el tiempo y la vida, mientras son señalados por parte de la comunidad, y son continuamente vigilados y requisados por la policía.

Grandes conjuntos y vivienda social: reseña histórica

La ciudad radiante de Le Corbusier (“la ville radieuse”) fue un éxito en los años 50 y 70 en Europa y Estados Unidos posiblemente porque presentaba un fuerte potencial para resolver un problema cuantitativo de déficit de vivienda. Teniendo en cuenta que esta era la época de posguerra y de pleno empleo (“los gloriosos 30 años”) hacer ciudades dormitorios sin vida de barrio en periferia  no parecía un gran problema. Pero la ciudad radiante planteaba el mito de vida en la naturaleza a través de la densificción de la vivienda dejando así grandes áreas verdes y unos sofisticados sistemas de movilidad que conectarían la ciudad dormitorio con las centralidades urbanas (en una época de fe absoluta en la máquina, en el progreso y por tanto en el carro), aspectos que raramente se materializaron en la práctica.

Demolición viviendas sociales «La Forestière» 1975-2016 Clichy Sous Bois, Francia

Con el paso del tiempo los grandes conjuntos desarrollados en los años 50 y 70 se volvieron guetos aislados, sin equipamientos, sin espacios verdes, con deficitarios sistemas constructivos y acústicos que generaban fuertes problemas de convivencia e incluso enfermedades mentales vinculadas a estos conjuntos. En Francia lo llamaron «el mal de los grandes conjuntos» o la “sarcellite”, haciendo referencia a unos complejos habitacionales de 10.000 viviendas aisladas en el norte de la aglomeración urbana de París llamada Sarcelle, con síntomas como la depresión y los altos índices de suicidio.

Muchos de estos conjuntos se volvieron guetos vinculados a la vulnerabilidad extrema, la inmigración y diversos tipos de mafias. En Estados Unidos es especialmente simbólico el caso de Pruitt-Igoe (ya demolido) y en Francia en Clichy-sous-Bois, periferia parisina en la que Arquitectura Expandida viene trabajando desde 2016. (Aquí se puede ver la primera versión del trabajo COMMUNauté en 2017, y las sucesivas en 2018 y 2019)

“Para sus apologistas los grandes conjuntos urbanos representan las ciudades “radiantes” (…) para nosotros, los nuevos conjuntos traducen el hecho de la sociedad tecnoburocrática comienza a modelar su decorado. Traducen en el espacio el principal fundamental de alienación y determinación (…) los nuevos barrios y conjuntos urbanos han destruido la calle” (Lefebvre, 1967)

Si bien en un origen los habitantes de estas copropiedades eran obreros, las condiciones expuestas han ido generando una sustitución poblacional por los más vulnerables, especialmente inmigrantes africanos o de medio oriente que vienen huyendo de situaciones socio económicas límites o de guerras. En Clichy-Sous-Bois a los problemas expuestos se les ha sumado la falta de capacidad de pago de los vecinos respecto a las cargas de administración que, unido la deficitaria calidad constructiva, han degenerado en una alta degradación física del contexto y una enorme deuda de la copropiedad que actualmente está
siendo gestionada por una administración judicial.

Le Chêne Pointu, Clichy-sous-Bois, Francia.

La controvertida relación con la policía es una de las situaciones claves de Clichy-sous-Bois, donde en 2005 surgieron las famosas revueltas urbanas que se extendieron a todas las periferias francesas, cuando dos adolescentes menores de edad fueron perseguidos por la policía para un requisa más y murieron al esconderse en un trasformador eléctrico. La violencia policial ha sido fuertemente documentada en la zona, entre otros por el cineasta Ladj Ly (natural de la zona y de origen senegalés), autor de la película “Los Miserables” (2019). Otra cinta básica para el entendimiento de los barrios de periferia en Francia y sus
dinámicas de exclusión es la célebre “El Odio” (La Haine) (1996).

Las constantes intervenciones de la policía sobre la población inmigrante, Clichy-sous-bois, Francia.
Negociaciones Urbanas en los conjuntos de Bosa, Bogotá

En la urbanización «Parques de Bogotá», como en muchas otras, existen la mayor parte de estos ingredientes, aunque por el momento todo se percibe de forma más suave, pues solo han pasado 4 años desde la instalación de los primeros vecinos. La situación de desconexión urbana es evidente para cualquiera que visite la zona, y así lo manifiesta constantemente la comunidad. Incluso un colectivo de rap ha decidido llamarse “Punto Muerto”.

Tampoco se han planificado ni construido la cantidad y calidad de equipamientos necesarios para las miles de familias que ahí viven y parece ser que el proyecto estrella que acontecerá en breve será el de una unidad judicial, lo cual nos parece una interesante y elocuente forma de plantear las prioridades políticas para esta zona: a través del control y la vigilancia, en lugar de plantear estrategias paliativas que potencien equipamientos culturales, deportivos o formativos que generen espacios de cualificación y empleo.

A lo largo del proyecto “Negociaciones Urbanas” (desarollado en los últimos meses de 2019 en Parques de Bogotá, Bosa, Bogotá) hemos pasado mucho tiempo en el parque lineal, compartiendo la vida cotidiana con los habitantes, mientras construíamos mobiliarios urbanos que tienen vocación de ser una excusa para dialogar las cuestiones de convivencia básica en el espacio público, y no en el interior de los conjuntos, donde los mecanismos de diálogo para la gobernanza barrial están prácticamente anulados por la hiperreglamentación.

El proyecto “Negociaciones Urbanas” no es la sucesión de una serie de talleres a cumplir, sino una estrategia de diálogo comunitario a través de la autoconstrucción de mobiliario de uso compartido.

Denominamos a las primeras negociaciones como “Provocaciones tácticas” ya que tienen como objetivo provocar la curiosidad y el debate en torno a los espacios en común y no requieren un alto grado de consenso.

Negociación #1: La toma del espacio público.

Desde la primera semana instalamos un domo autoconstruido con tubos de pvc, que pretendía habilitar, tanto práctica como simbólicamente el taller en el espacio público. Se volvió nuestra bandera. El domo nos acompañó siempre que estuvimos en el territorio. Aparecía, se movía, desaparecía,  y cada vez llamaba la atención de los transeúntes. Consideramos este uno de los éxitos del proyecto, pues nos permitió aproximarnos a diálogos y poblaciones que difícilmente están interesadas en reunirse en lugar formales como salones comunales, pero se sienten cómodos en la calle.

El domo se convirtió en un elemento plástico y simbólico de ampliación y apropiación de lo común. El interés a la estructura por parte de los jóvenes hizo que prototipamos otra versión, más grande, ambos provistos de sus lonas esféricas para cubrirlos.

A la fecha de cierre del proyecto, uno de los domos ha sido prestado para el conjunto Senderos de Campo Verde (donde la administración nos facilitó las cuestiones logísticas que viabilizó el proyecto) para habilitar el pesebre durante diciembre.

El otro domo ha sido donado a “The King of Freestyle”, un nuevo proyecto consolidado durante el desarrollo de Negociaciones Urbanas por tres colectivos de rap: Punto Muerto, Museo de la Calle y Golpe de Barrio. Esta decisión no solo tiene connotaciones logísticas, para que la lluvia no afecte sus actividades en el espacio público, también tiene connotaciones simbólicas, como derecho a visibilizar su arte y a dignificar su encuentro, especialmente de cara a la presión que ejerce  la policía. A esta agrupación de colectivos, que han participado trasversalmente en todo el proceso, se les ha apoyado adicionalmente con la adquisición de equipos de producción musical que les permita fortalecer la propuesta en el medio y largo plazo.

Negociación #2: El Fútbol de Barrio.

La primera intervención de construcción en madera fueron lo arcos de mini-fútbol, un clásico en nuestro repertorio. Un simple paseo por la urbanización nos permitió concluir algo: ¡No hay ni una sola cancha de fútbol!

Varias son las escuelas de fútbol que comparten el parque para sus entrenamientos y cualquier elemento (ropas, piedras…) se transforma en arcos el tiempo de un partido. El parque lineal es el único espacio que permite la práctica del deporte ya que a dentro de los conjuntos esta “Prohibido jugar a la pelota”.

La construcción de este mobilirio sirve de provocación táctica para tomar la temperatura del contexto desde la comunidad y desde las instituciones. Nunca faltan los vecinos que aseguran que todo lo que se haga «lo van a romper, quemar o robar» participando de la estigmatización del espacio público y sus actores (muy en la línea de las políticas de conjuntos de vivienda cerrados con rejas y guardia de seguridad). La provocación táctica también iba dirigida a las instituciones: ante la falta de claridad en las responsabilidades de los espacios públicos generados por cesiones obligatorias de las constructoras, esperábamos que alguna institución se pronunciaría dejándonos así información de a quién le corresponde la adecuación, mantenimiento y seguimiento de estos espcios públicos.

La respuesta nos las dio el proceso: nadie vino a reclamar ningún permiso y no conocimos ninguna articulación clara respecto a la gestión del parque. Por ejemplo la Alcaldía vino a pintar un columpio roto un día, la recolección de basura es aleatoria, las constructoras responden a sus obligaciones implementando de juegos de parques infantiles que se rompen a la semana y terminan conformando un paisaje de parque en ruina, los motorizados de la policía utilizan el parque a modo de autopista persiguiendo a delincuentes fantasmas, etc.

Los arcos de mini-fútbol demostraron la posibilidad de un respeto hacía los bienes comunes. Su fácil movilidad les permitió moverse en el parque y responder a un uso compartido, pero nunca desaparecieron ni fueron dañadas.

Negociación #3: La Lancha

Frente a una demanda explicita de bancas para sentarse y permitir el encuentro de vecinos en el parque, quisimos diseñar un asiento singular, que rompería con la monotonía de las rejas y la linealidad infinita del pedazo. Como crítica a la rígida y autista planificación urbana del lugar, decidimos señalar un elemento fuerte del contexto, el cual ha sido negado en los diseños urbanísticos y arquitectónicos de la urbanización, y  las políticas de vivienda: Lo ambiental.

¿Donde están los Ríos Bogotá y Tunjuelo, y los humedales? ¿Qué pasa con los canales?

Por esta razón, el banco para sentarse se ha convertido en una lancha. Es un barquito, que espera las próximas inundaciones y nos trae a la memoria los desastres de 2011 en las urbanizaciones vecinas (Ciudadela El Recreo, Alameda del Río…) y los polémicos cambios de afectación por riesgo que viabilizó la construcción de las urbanizaciones del sector. Es un barquito, que espera las promesas de políticos en campaña respecto a la decontaminación del río para ponerse a flote y disfrutar el agua.

Mientras tanto, el barquito sirve para sentarse, para treparse, para asolearse, para la siesta y como tarima. El calor del material (madera pino) y el respaldo contrasta con los pocos mobiliarios de concreto existentes.

Negociación #3: Golpe de Barrio

Golpe de Barrio es un colectivo artístico-activista que a través del  Hip Hop, el Break Dance, el Grafiti y la producción de audios y visuales reivindica el derecho al territorio y al barrio.

Después de que se construyó con ellos el proyecto en La Carbonera en 2014, Arquitectura Expandida mantuvo una conexión con Golpe de Barrio a través de uno de su líder social, el talentoso rapero CasiNadie.

Para nosotros era inconcebible desarrollar un proyecto en la localidad sin contar con la colaboración del Golpe de Barrio, y invitamos a CasiNadie a hacer parte del proyecto del cual se volvió un pilar fundamental.

Apoyar a Golpe de Barrio en la sexta versión de su Festival de Hip Hop fue todo un honor para nosotros. Trasladamos los domos hacía el evento, donde sirvieron de espacio VIP, camerinos, y espacio de cubierto.

Negociación #5: La Pelota Rebelde.

El mueble que sigue surgió como una negociación urbana basada en el uso compartido del parque y para fomentar la convivencia entre actores de interés o edades distintas.

El éxito de los arcos de minifútbol visibilizó la necesidad de tener más infraestructuras para el deporte. Pero el futbol no puede monopolizar el parque. El nuevo mobiliario permite por un lado el uso como arcos de futbol (de mayor tamaño que las banquitas) y por el otro lado como asientos protegidos de los balonazos. Su gran tamaño permite estructurar y organizar zonas específicas del parque.

Finalmente, el mobiliario sirve de gradería para tener un punto de vista mas alto sobre el desarrollo del partido.

Negociación #6: Alianzas y colectividades.

Tomarse el espacio publico para montar el taller nos dio la autonomía necesaria para el proyecto. Podíamos responder a un horario que podíamos establecer y modificar libremente directmente con la comunidad.

Nuestro taller estaba abierto a quien quiera participar in inscripciones previas ni requerimientos específicos, siendo lo suficientemente flexible para ajustarse a la espontaneidad que caracteriza la calle. Aún así teníamos que depender de un espacio cerrado donde guardar las herramientas y el carro y almacenar los materiales de construcción. Esto no es tarea fácil, ya que solo existen conjuntos de vivienda en el contexto y todo lo que allí pe debe estar sometido a los reglamentos internos de cada conjunto.

El proyecto «Negociaciones Urbanas» pretendía apoyar los procesos comunitarios existentes y en esta filosofía de trueque y ayuda mutua encontramos a las «Herederas y Herederos del Sber» colectivo vinculado a las actividades culturales y huerta comunitaria que nació del programa institucional “Barrios Creativos” y que logró lo que parecía imposible: Administrar y gestionar sus propios espacios dentro del conjunto privado.

Este colectivo gestiona y administra un salón que convirtieron en espacio cultural así como una huerta ubicada en los espacios comunes del conjunto.

Aplicamos una negociación básica de intercambio y decidimos hacer excepción interviniendo  dentro de un conjunto de vivienda: construir un cerramiento para la huerta fue una manera de apoyar una iniciativa comunitaria valiosa y celebrar los lazos colaborativos instaurados con Las herederas y herederos del saber.

Negociación #7: Noche de sustos // Noche de Freestyle

Aprovechamos la noche del 31 de octubre (Halloween) para realizar una toma nocturna del parque lineal convirtiéndose en una excusa para animar los niños y sus padres a salir de los «protegido» recintos de sus  conjuntos, y poner en evidencia la potencialidad de encuentro del parque.

Rematamos la noche con una sesión de rimas bajo las reglas de “The King of Freestyle”: una metodología callejera para el encuentro et la construcción social a través del hip hop. Un evento liderado por las agrupaciones locales Golpe de Barrio, Punto Muerto y el Museo de la Calle.

Negociación #8: El Parche.

Seguimos con la construcción de asientos para el espacio público, privilegiando una estructura mas liviana que la lancha. La movilidad  del mobiliario permitió generar tanto espacios para reuniones para varias personas, como apoyar pequeños focos de actividad informal: venta ambulante, puestos de comidas,  servicios de moto-taxis, o fútbol espontaneo; asi como la disposición como graderío en el caso de algún evento.


Negociación #9: Parasitos e interferencias.

La última construcción pretendía ser más simbólica. Se volvio una excusa para que, a punta de debate y discusión abierta a cualquier vecin, al localizarse en el domo del parque lineal, se consensuen unos conceptos propios al territorio. Se plasmaron mediante unos elementos físicos tomando la forma de parásitos, de señal o de letreros.

Negociación #9 El Evento (22N)

El 22 de noviembre fue la fecha consensuada entre todos los colectivos para un evento cultural que tenía vocación de ser un ejercicio de articulación entre todos en la definición de un programación cultural, siendo así mismo la forma de celebrar el cierre de proyecto.

Ese día será recordado como uno de los más caóticos de la capital. Al día siguiente del inicio del Paro Nacional del 21 de noviembre de 2019 el gobierno, con complicidad de la policía y del ejercito, orquestó un movimiento de pánico generalizado difundiendo falsas noticias sobre supuestos ingresos de vándalos a conjuntos residenciales por toda la ciudad de Bogotá.

El pánico se virilizó por redes sociales, no sin la colaboración de algunos canales televisivos y en poco tiempo la ciudadanía se armó de palos, cuchillos, machetes y arma de fuego, dando lugar a una cacería de brujas sin base real, y enfocada en muchas ocasiones a los venezolanos.

Una vez el caos instalado, el gobierno  militarizó y declaró toque de queda en toda la ciudad.

No pudimos llevar a cabo todas las actividades planificadas para el día, pero a pesar de las tensiones, de la llegada «inminente» de vándalos que nunca llegaron, del inmenso desplegué de armas y de la espontanea organización de autodefensas por parte de todos los vecinos; decidimos seguir ocupando simbólicamente el espacio público. Se repartió un almuerzo a cambio de palos, promoviendo mensajes de paz y de «desmovilización»

Negociación #9: Toque Madera vs Toque de Queda

Han sido casi dos meses de trabajo en el espacio publico y a pesar de los duros comentarios respectos a la inseguridad y la peligrosidad del lugar,no evidenciamos problema alguno al respecto en nuestro proceso cotidiano. Abrir el taller como un ejercicio de inclusión en la autoconstrucción de los mobiliarios, nos llevo a negociar una serie de reglas de respeto mutuo y con el vecindario que fueron respectadas.

De esta violencia que «caracteriza» el territorio, recordaremos sobre todo las persecuciones, abusos y amenazas por parte de la Policía Distrital la cual responde a la política del miedo y control instaurada por el Estado. La policía, actuando de form abusiva, estigmatiza el espació publico, prohíbe los encuentros y discrimina sectores de la población. La presencia de las rejas y los guardias de seguridad armados cobra sentido.

El proyecto Negociaciones Urbanas se desarrollo en el marco de la Convocatoria “Barrios Creativos: Participando en Comunidad -Fortalecimiento comunitario en espacios culturales y zonas comunes de las VIPS-» del programa Distrital de Estímulos de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte en convenio con la Secretaría del Hábitat.

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